Los Tableros Parlantes y su origen
(Extraído del Capítulo I "Antecedentes",
del Tablero Manifestador)

Chu Fu Tze, el hombre que dice no creer en milagros, murió. Al alba, mientras era velado por un discípulo, el féretro ascendió hasta quedar flotando en el aire. Su compasivo discípulo espantado rogó: " Oh venerable maestro, no destruyas mi fe de que son imposibles los milagros". Entonces, el féretro descendió lentamente, y el discípulo recuperó la fe.

Confucianism and its Rivals,
Herbert A. Giles (2)

Los instrumentos para la comunicación con los espíritus fueron empleados por diferentes culturas desde los orígenes de la humanidad. Siempre se los halló en manos de personas de alto rango social y religioso, como sacerdotes y funcionarios, pero también, en personas marginadas y rechazadas por sus ideas y actividades: brujos, magos y adivinos. En Egipto, Grecia, el Imperio Romano y América Precolombina, se encontraban formados por diferentes elementos de variados diseños: tablas de arcilla, adminículos colgantes que describían movimientos pendulares y también por trozos de madera que se arrojaban, atribuyendo su disposición al caer a la voluntad de los espíritus. Un ejemplo originario de China es el caparazón de tortuga, una de las tantas curiosas formas que adoptaron estos objetos. Era utilizado porque se pensaba que debido a su larga vida, este animal poseía profundos poderes espirituales. Disponiendo los tallos de una hierba especial dentro del mismo, el interesado conocería las correctas indicaciones de los espíritus.
Fue recién en la Inglaterra Victoriana, en época de grandes cambios sociales, cuando se despertó un interés especial hacia estos objetos. Con la revolución industrial y bajo condiciones de vida muy duras, entre el materialismo que comenzaba y las antiguas creencias religiosas, la gente común buscó un nuevo significado a la existencia. De esta manera las clases obreras tuvieron acceso a fenómenos que solo estaban reservados a pocos. Así, de la mano de esta nueva forma de vida, llega el espiritismo y con él las nuevas formas de comunicación con las almas de los difuntos. A mediados del siglo XIX se patentaría en Londres, un dispositivo llamado "Psicógrafo" (3) o aparato para indicar los pensamientos de las personas por medio de la electricidad nerviosa; el que serviría para recibir mensajes del subconsciente. Contemporánea a esta experiencia, es la invención de la "planchette", que se atribuye a un espiritista francés. Ésta consistía en una plancha de madera en forma de corazón, con un orificio en un extremo donde se introducía un lápiz. Los movimientos ejercidos sobre ella, por una persona en estado de trance, iban trazando sobre un papel los mensajes recibidos. Éste fue el inicio para lo que se conocería posteriormente como "Talking Boards" (tableros parlantes). La difusión de estos tableros se incrementó en las dos guerras mundiales, debido a la necesidad de las viudas de tener una comunicación con sus esposos muertos en combate, y a partir de ese momento se extendió su uso por Europa y América.
Un curioso antecedente relacionado con estos tableros es el de "las mesas girantes", pasatiempo que se convirtió en la época victoriana en entretenimiento de fiestas y reuniones.

Los participantes, sentados alrededor de una mesa, colocaban sus manos sobre ella y posteriormente la hacían levitar y girar. Con el tiempo, el juego evolucionó y los comensales comenzaron a hacer preguntas a la mesa; ésta respondía con ruidos o golpes que parecían provenir de su interior. Como todo juego de salón, pasó de moda y cayó en el olvido. Pero un profesor de pedagogía llamado Hipolyte León Denizard Rivail, sintió curiosidad por estos fenómenos sin explicación. Originario de Lyón (Francia), discípulo y colaborador del profesor Pestalozzi (4) en Yverdun (Suiza), se dedicó a estudiar estas manifestaciones. Las que fueron punto de partida de varias publicaciones que dio a conocer con el seudónimo de Allan Kardec (5), convirtiéndose en el padre del espiritismo francés. El psiquiatra Carl Gustav Jung (6), interiorizado en el tema de las mesas girantes, a través de parientes, se dedicó a investigar personalmente éste y otros fenómenos de difícil explicación. En ocasión de haber relatado Jung, sus experiencias a su colega Sigmund Freud (7), éste en una carta desde Viena, entre otras reflexiones le contestó:

"...a veces el evitar entender es mejor que sacrificar el entendimiento". (8)

A pesar de esto, Jung continuaría con sus investigaciones, formulando posteriormente el concepto de la sincronicidad, con el cual se podría dar una explicación a estos fenómenos sin una causa física perceptible (9).

...............

(2) Herbert Allen Giles (1845 a 1935): Sinólogo inglés, profesor de chino en la Universidad de Cambridge, se desempeño en la carrera consular en China. Escribió varias obras sobre esta cultura: Confucianism and its rivals, China and the Manchus, Chinese sketches, Religions of ancient China y The civilization of China.
(3) Psicógrafo: instrumento destinado a registrar los movimientos inconscientes de la mano en relación con una emoción o sensación .
(4) Johann Heinrich Pestalozzi (1746 a 1827): Pedagogo, escritor y moralista suizo.
(5) Allan Kardec (1804 a 1869): Nacido en Lyón, Francia. Fundador de la Sociedad Parisiense de Estudios Espiritas. Sus publicaciones más populares fueron: El Libro de los Espíritus, El Libro de los Médium, El Evangelio según el Espiritismo, La Justicia Divina según el Espiritismo, La Génesis, los Milagros y las Predicciones, Qué es el Espiritismo, Obras Póstumas y La Revista Espirita.
(6) Carl Gustav Jung (1875 a 1961): Psicólogo y Psiquiatra Suizo. Se sintió atraído por los fenómenos parapsicológicos, derivando este interés en la creación de la teoría de la sincronicidad.
(7) Sigmund Freud (1856-1939): Neurólogo Austriaco. Creador del psicoanalismo. Desarrollo el método psicoanalítico sobre la base de la libre asociación, ampliando el campo de la psicología al ámbito del inconsciente.
(8) Memories, Dreams and Reflections (Aniela Jaffé).
(9) Sincronicidad: Dos o más eventos sincronizados (coincidentes en el tiempo), no generados necesariamente por una misma causa, donde al menos uno deberá ser de naturaleza subjetiva, estando relacionado este último con el resto de ellos. La psique inconsciente conceptualiza la sincronicidad a partir de la existencia de la misma, y se concreta cuando podemos comprender esta relación y darle un significado. Una relación con otra persona, un trabajo o cualquier otro acontecimiento nuevo que afecte nuestra vida diaria, quizás se encontraban latentes en nuestra mente y se concretan en algo real, cuando "sincronizamos" nuestra inquietud interna con determinados sucesos externos que la reflejan.

 

 

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